

Cecilia Braña Llanes (Cuchilla de Machín, 2003)
Soy una artista visual emergente basada en Montevideo, Uruguay. Soy Licenciada en Artes Visuales y Diplomada en Gestión Cultural por la Universidad Católica del Uruguay.
Mi práctica abarca las áreas del diseño gráfico, la ilustración y la fotografía, con breves exploraciones sobre el espacio. Trabajo como artista gráfica enfocada a la comunicación visual cultural para la escena artística emergente de mi ciudad. En el plano artístico, abordo la memoria íntima o colectiva como punto de partida para mi producción.
Entre mis trabajos destaco: el diseño gráfico realizado para el proyecto Mienten, estaban Ahí (2025) en integración con el colectivo Imágenes del Silencio; los retratos ilustrados de José Luis Pelúa Pereira y Óscar Tassino, publicados en el libro 197 historias ilustradas (2024) y expuestos en la muestra El Color de la Memoria del Centro de Exposiciones SUBTE (2025); el sistema de identidad visual para Indieween, festival de música emergente (2023, 2024, 2025); y finalmente, la obra Una casa que era linda, expuesta en la exhibición colectiva "¿Qué pasa cuando sacamos la tierra del pozo?" en el Espacio de Arte Contemporáneo (2025).
Mi nombre es Cecilia Braña Llanes, pero entre amigos me conocen como Cebra.
Arriba mi breve biografía ilustrada,
abajo mi breve biografía explicada.
2003
2008
2021
Llego al mundo durante una noche de San Juan en un hospital de Montevideo, hija de Verónica e Ignacio, a sus dieciocho años. A la mañana siguiente, en Cuchilla de Machín, mi familia se reunía en el que sería mi hogar, sin ellos y sin mí, a celebrar la llegada de su primera bisnieta, nieta o sobrina, según quién.
Crezco junto a mamá, mi abuela Blanca, mi abuelo Luis, mi tía Ana Laura y mi tío Danilo, atendiendo su almacén y celebrando los parciales aprobados de mi madre con grandes fiestas de papel picado.
Me mudo junto a mi madre y mi padre a Montevideo, al hogar al que más tarde se sumarían mi hermano canino, Atto, y mi hermana de mi misma especie, Lucía.
Asisto primero a la Escuela N° 36 Bélgica, luego al Colegio Erick Erickson, al Colegio Inmaculada Concepción de las Hermanas Alemanas, y por último al Colegio Sagrada Familia. En mi segunda parada, descubro en el dibujo mi más grande entretenimiento, cuando nos piden que ilustremos nuestra parte favorita del cuento "Una tía rompible", de Roy Berocay.
Tiempo después asisto al taller del caricaturista uruguayo Hogue, y cuando me entero que su nombre real es Horacio Guerreiro, decido copiarle el chiste.
Con muchos años de antelación anuncio a mi familia: "cuando vaya al liceo voy a hacer el Bachillerato Artístico". Para mi sorpresa, no se sorprende nadie.
Para mis dieciocho años, recibo un maravilloso regalo: una tableta gráfica. Un dibujo que hago con ella gana un premio que me permite estudiar la Licenciatura en Artes Visuales con una beca.
A la vez que completo mis estudios, descubro la escena artística underground de mi ciudad acompañando a mi pareja y músico emergente, Samuel Acosta.
Allí, incursiono en la creación de arte gráfico y audiovisual para la música, la literatura y el cine independiente local, dando inicio a mi carrera como artista visual.
En el plano personal, doy comienzo a un recorrido por las anécdotas familiares y barriales, con el sueño de dejar registro de todas las pequeñas historias que el tiempo me permita ilustrar o fotografiar, firme en la creencia de que son tan valiosas como la historia oficial.
Por este camino, continúo.